domingo, 31 de enero de 2016

Tocar en Venezuela: de la apoteosis a la claustrofobia

Es sorprendente como cambian las perspectivas de las cosas en tan poco tiempo,  especialmente en un país como Venezuela y su compleja situación económica y social.

Hace apenas año y medio escribí una nota sobre lo poco proactiva que me parecía la actitud de algunas bandas al no organizar sus propios shows para financiarse y que vivían quejándose se de las bandas "tributo"  y los locales que no les "dan chance". 

En unas cuantas lunas desde ese escrito hasta hoy, ya no creo estar en posición de emitir ningún juicio ante la falta de iniciativa, mucho menos criticar las formas y no me queda mas que simplemente,  aplaudir de pie a todo el que siga braceando en este mar picado que llamamos "tocar en Venezuela"

Siempre digo que bajo la única perspectiva que escribo es la de mi experiencia que no es ni mucha, ni poca, sólo está ahí y desde esta hablo.  Para entender un poco el como nos ido viviendo esto como algo que llamo de cariño "claustrofobia artística"  por la contracción tan fuerte a la que hemos sido sometidos todos, es importante contar como se ha venido deteriorando la industria de la música en vivo del país (según lo que yo he vivido) 

A finales de los 90 las incipientes bandas formadas por adolescentes, alquilabamos entre varias algún local el decadencia, hacíamos publicidad,  llenabamos el local y con eso pagábamos nuestros gastos,  entre esos alguna grabación de demo o disco. Para ese entonces grabar era algo élite,  nada que ver con eso que hacemos desde nuestras casas en una laptop. 

Ya entrados los 2000 la tónica era la misma en mi ciudad, Barquisimeto y para tocar por primera vez nuestro single "Muerto en Choroní",  que luego se convertiría en el "tema del verano"  (jajajajajaja), alquilamos la galería "Lea",  un espacio ícono de la contra cultura de la ciudad desde la decada de los setenta,  por donde pasaron los mas ilustres escritores y políticos del país, así gran cantidad de artistas y no era en joda lo de ser contra-cultural, ese primer show que dimos del tema, lo hicimos en pleno paro petrolero, con las licorerías cerradas y vendiendo nosotros mismos unos cockteles hechos de cocuy,  el licor artesanal del Estado Lara. Paradójicamente, fue de las últimas actividades que se hicieran allí antes de que fuese derribada para hacer un estacionamiento de una compañía de seguros.

Es decir; soy parte de una generación de adolescentes que sin ser de ninguna manera ricos, ni pudientes, hacíamos eventos nosotros mismos bajo la bandera y el sueño de la independencia y la autogestion (ay, pero qué punks esos muchachos)

LLEGARON LAS PRODUCTORAS
Ya con el éxito comercial de la banda sonando en las radios del país, el negocio era tocar y eso estaba en manos de las productoras, empresas particulares que se encargaban de llevar al artista nacional o internacional del momento a las ciudades o pueblos de forma independiente, con algunos patrocinadores y dependiendo de la venta de tickets.

Hubo un señor a quien recuerdo con mucho cariño llamado Gabriel Zapata, vaya que era un personaje,  el tipo se las jugaba con Circo Urbano, pero eran las giras de sitios inverosímiles.

La Fria-San Antonio-Cúcuta.

Valencia-Ciudad Bolivar-Puerto Ordaz-Tucupita.

San Fernando de Apure-Puerto de Nutrias-Barinas. 

Barcelona-Anaco-El Callao (en avioneta particular de 8 puestos en un vuelo escalofriante)-El tigre.

Cantaura-Barcelona

Todos esos shows eran en un solo fin de semana y durante casi dos años,  no era nada absolutamente glamouroso,  y muy poco tenía que ver con el sueño del Rockstar más que el hecho de llegar a tocar la canción de moda a sitios donde jamás pasaba nada y ser la sensación,  claro,  eso también hizo que la banda tuviese un piso de público interesante, no sólo basado en las capitales de estado.

Eso era lo normal en el año,  de resto,  en fechas especiales como carnaval y semana santa, Polar,  Regional y Brahma,  las tres marcas de cerveza del país en aquel entonces se mataban entre ellas para llenar las costas del pais de los mejores festivales. Margarita, Higuerote, La Guaria y Puerto Piritu eran sitios donde siempre había trabajo de mano de productoras que amaban shows y se los vendían a esas marcas. Entonces el trabajo era,  grabar, promocionar los temas y conocer a las productoras. Todo esto entre en 2004 y 2007

Y LLEGARON LAS FERIAS...

En Venezuela, especialmente en la provincia siempre la tradición ferial ha existido y con esta, sus amantes y detractores. En sus principios,  al menos en mi ciudad, Barquisimeto era una exposición industrial y de ganaderías con distintos pabellones donde las marcas exponían sus productos y en la noche había un show principal en la plaza central, todo dentro de un complejo ferial.

Hasta que... Algún habilidoso encontró la fórmula perfecta para hacer el mejor negocio.

El sistema socialista que planteaba el gobierno venezolano atravesaba sus mejores días entre el 2005 y digamos... ¿2010? Excedentes petroleros,  dólares a granel, un ambiente político encendido entre constantes campañas electorales de todo tipo. ¿donde se podía hacer campaña de forma masiva,  congregando a la mayor cantidad de gente posible, que diera chance de gastar recursos y que todo el mundo saliera contento y borracho?  Pues... En una feria.

Desde ese descubrimiento,  la feria se convirtió en un modus vivendi. La onmi potente mano de un gobierno con excedente petrolero se sacudió a los patrocinadores,  expositores y demás que pagaban miserables bolívares por participar y ocupar grandes espacios en las ferias y convirtieron aquello en un festín de corporativismo político,  donde sólo se le rendía culto al alcalde de turno, fotos de políticos en gigantografia, propagandas, absolutamente todo con el sello del partido de gobierno y buscando gratitud del pueblo hacia el lider que les llevaba a los grandes artistas de la movida latina de Miami (vaya contradicción para un gobierno socialista) directo a sus ciudades a precios irisorios.

El jalabolismo se institucionalizó en la industria de la música, las pocas productoras que quedaban,  se mataban a puñaladas entre ellas para pegarse al alcalde de turno e inventarse unas ferias de "San Cualquier Vaina" y así inflar el precio dólares de cualquier artista que vendieran.

"Que cada quien agarre su alcalde y que no lo suelte", era una de las lindas consignas del argot ferial de la Venezuela petrolera que vivió y murió hace casi nada y casi ninguno nos dimos cuenta.

En ese entonces el artista también debía cumplir con su cuota de proselitismo y grabar algún saludo para el equipo de producción de alguna alcaldía,  dándole las gracias al alcalde o alcaldesa por la "oportunidad brindada". Desde Olga Tañon, Daddy Yankee y demás, hasta el telonero de turno. Demasiado para mi gusto.

Los managers también sucumbían ante esto y entonces así era el círculo vicioso: productora guisando y jalando bolas a alcaldías, managers jalando bolas a productoras y artistas poniendo su cara para alabar a alcaldes.

De ahí muchos hicieron fortunas, nació una casta de artistas y productores de ferias. Yo por mi parte no pude ante esta presión y entre muchas otras razones, el hecho de que ya prácticamente no se pudiera dar un concierto y cobrar una entrada ya que las ferias acabaron con los conciertos privados. (¿Quién iba a pagar por ver a Circo Urbano por 5 bsf, cuando Arjona "costaba" 0,25?) y con una actitud de total negación a dedicarme a adular a alcaldes y productores que en ese momento eran verdaderos rockstars, decidí dejar "Circo Urbano"  en marzo el 2007. Precisamente, el último pleito que tuvimos fue basado en algo así, simplemente unos tenían una visión respecto a eso y otros, otra.

El FLORECER DE LOS CORPORATIVOS

Con el gobierno apoderado de las ferias y la industria de conciertos prácticamente en jaque,  las grandes empresas vendiendo en márgenes aceptables aún manejaban presupuestos de publicidad que debían gastar,  generalmente eso era gastado en las grandes ferias,  pero habiendo quedado fuera,  pues nacieron los eventos corporativos, que no son más que eventos que hacían las marcas para pocas persona por invitación con un cartel de artistas invitados , dándole un aire exclusivo a la cosa.

Caseroloops, mi actual banda nace bajo esta modalidad, desde nuestro genesis hemos contado con una marca de licores (Destilerías Unidas) que nos llevó por todo el país en el lanzamiento de sus bebidas y han pagado la replicacion de nuestros tres álbums.

Esta suerte, sin embargo no es muy común,  normalmente una marca no apoya a desconocidos,  lo de nosotros fue una casualidad en un millón de probabilidades, encajamos perfectamente con la identidad de uno de sus productos y unimos trabajo con ellos, ya que hicimos jingles para la marca y seguimos siendo de cierta forma aliados hasta hoy,  pero de eso no se han escrito muchas páginas en la música venezolana.

Igualmente hemos tocado para corporativos de todas las cervecerías y hasta una "Descarga Belmont"  aquel envento bandera de los 90 que se hacía en playa el agua en Margarita, ahora es una especie de fiesta secreta en una mansión de las afuras de Caracas con las  modelos mas "despampanantes"  (amo esa palabra) como público . Es decir, el corporativismo en cuanto a conciertos es tocar para cosas exclusivas, pero debido a la crisis económica de los últimos años,  también murió.

Sin embargo eso dio chance al menos a nosotros de aprovechar aprovechar cada viaje y recursosen hacer promoción radial que luego se convertía en shows em bares donde hacíamos/hacemos de productores asociados con los dueños de los locales y así le hemos dado también par de vueltas al país.

Y LLEGÓ LA BBC: BODAS,  BAUTIZOS Y CUMPLEAÑOS

Ya murieron las productoras de grandes y medianos conciertos,  las ferias, los corporativos. Qué es lo único que sobrevive en Venezuela de la "industria musical"?  Pues, la rumba privada!  En este país se puede acabar todo, pero cuando de trata de Whisky,  tequeños,  paltó,  vestido y tacones, naaadie escatima nada, y esos somos los que no tenemos con qué, los que tienen se dan y se dan con todo.

Nada menos que un nuevo circuito de shows privados ha nacido. Ya las productoras quebraron, no hicieron más ferias, no hicieron más corporativos y mutaron a pequeñas empresas de organización de eventos privados y la figura del momento es el "Wedding Planner"

La boda y el quiceaños actualmente son los eventos que sostienen a las ruinas de la industria música de un país petrolero. No digo que no hayan entusiastas y dueños de locales que apuesten, pero los únicos capaces de conseguir shows cada fin de semana, son los organizadores y Wedding Planners que están metidos en las esferas sociales, donde se manejan presupuestos que son sencillamente increíbles, desde traerse a Chino y Nacho para un sólo show de una noche para una sorpresa para una novia/quinceañera,  hasta el cantante más famoso del mundo árabe, de todo se ve en el mundo de la BBC.

El 80% de los shows del año pasado que dimos con Caseroloops fueron en bodas, y ya venía dándose esa tendencia desde el 2014, tanto que, en el nuevo disco hicimos un tema con aire a merengue de matrimonios por ese fenómeno tan particular jajajajajajaja.

Ojo... Es un honor que te contraten para tocar en lo que es el día más especial de la vida de dos personas que se unen en matrimonio, pero eso no debe ser lo que sostiene una industria músical. Eso debería ser un extra dentro de la agenda de un artista.

Es increíble encontrarse en el aeropuerto de Maiquetía con músicos o equipos técnicos y siempre coincididir "vamos/venimos a una boda en tal lado, fue una locura chamo,  parecía un festival"

Para reafirmar esto, el primer show del año con Caseroloops fue... una boda el sábado pasado.

Todo eso está, digamos que bien,  pero se supone que si tocas en una boda es porque te conocen y sería una linda sorpresa que a la novia/novio/quinceañera/cumpleañero, una de su bandas favoritas de la cual es fanático, le dé un concierto privado sorpresa, pero...

¿DONDE SE CONSTRUYE UN PUBLICO? ¿COMO SE ARMA DESDE CERO?

Ya no le puedo reclamar a una banda que no tenga 150.000 para un buen sonido y que alquile un local , no le puedo reclamar al dueño del local que no le dé chance tampoco,  las entradas para ver a una banda son simplemente absurdas, no llegan ni a 1.000 Bsf.

Son días difíciles por decir lo menos los que vivimos, yo que he atravesado por todo lo que cuento, no me puedo sino asombrar de como la gente le sigue echando bolsas a esto desde cero en estos días.

Nuestra modalidad de ser banda/productora, siempre apoyados con Sitiarte, la empresa de Manu nuestro guitarrista era uno de nuestros puntos de honor en nuestra filosofía del "Do it yourself",  sin embargo,  también se ha puesto cuesta arriba y debimos optar por otras alternativas.

Nuestro evento de cierre del año,  el Trancaito Casero por primera vez en 5 años fue producido por una casa externa a Caseroloops/Situarte,  los panas de "Tu show producciones", de esos entusiastas que se niegan al igual que muchos a sucumbir ante todo esto y la verdad,  si no fuese por esa unión,  nos hubiésemos quedado sin el bochinche del 30/12,  una marca que ya pudimos incluso negociar como una franquicia, pero... ¿Y los que están desde cero?

A LO MICRO
Ya después de todo lo vivido estamos en una situación que nos lleva a la inventiva al máximo nivel, negados a morir ante la no cabida de todos en los círculos donde se mueve el dinero de la música, que, si han aguantado esta descarga, han podido ver como se van estrechando a maximo.

Es así como no queda más que admirar a quienes le han dado la vuelta y se han ido a conquistar nuevos e inusuales espacios.

Mis amigos de Santoral, han tocado hasta en una inglesia, y no es joda, no sucumben y hoy me llegó una publicidad de un show que harán en un local de comidas llamado Drilo's,  para el día de los enamorados. Eso es ganas de trabajar.

Los limpiacabezales tocaron hace poco su primer show del año en la sala donde ensayar, vendieron entradas y fuimos varios de sus amigos que sentados en la alfombra del estudio disfrutamos su show. Ahora tocarán en un restaurante de carnes donde jamás te pudieras imaginar que una bana de rock va a dar un show, pero ahí van a echarle bolas.

Los Niño Nuclear junto a Yalung Tang y otros cantantes han dejado a un lado las distorsiones y el ruido para dar shows acústicos en bares exclusivos como Barrica Bar e ir buscando audiencias nuevas.

Son algunos de muchos ejemplos de creatividad ante todo esto que he visto,  ojalá de toda esta debacle apremdamos todos y se entienda que, todo se logra con el trabajo desde esa raíz independiente, hasta que se vuelve masiva, pero que no existe una "mano mágica" a quien agradecer por lo bueno, ni culpar por lo malo.

Dentro de la preocupación que genera ver una hoja de costos y ver que los esfuerzos de tocar apuntan cada vez menos hacia resultados que signifiquen lo esencial: que el músico dé conciertos y estos generen trabajo para personal técnico, ganancias para el que lo contrata, alegría para el que paga por verlo tocar y al final de cuentas,  el pago de algo tan invaluable como el talento y la valentía de subirse a una tarima a defender tu obra, ver que hay quienes se niegan a dejar de hacer música me alivia un poco la claustrofobia artística que suelo sentir en estos días.

Mis respetos a todos se los dejo por escrito.